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Cuáles son los paí­ses de América Latina que más dinero le deben a China (y qué implicaciones ti
19 Dic, 19

Cuáles son los paí­ses de América Latina que más dinero le deben a China (y qué implicaciones ti

Publicado el 19 de diciembre de 2019

En las íºltimas décadas, China ha exportado cantidades récord de capital al resto del mundo.

Sus préstamos directos y créditos comerciales han pasado de ser casi cero en 1998 a más de US$1,6 billones en 2018. Esta cifra equivale al 2% por ciento del PIB mundial.

Pero en contra de lo que sucede con la mayorí­a de paí­ses, estos flujos de capital no son privados, de bancos o inversores particulares. 

Son nacionales, es decir, fondos canalizados a través de empresas o entidades financieras controladas por el Estado. 

La diferencia es importante porque al contrario que los inversores privados, el gigante asiático no busca solo rentabilidad cuando presta dinero.

Sus principales brazos de inversión son el China Development Bank y el Export-Import Bank of China y a través de ellos el gigante asiático se ha convertido en el banquero de América Latina.

Los compromisos financieros totales de los cinco paí­ses de Latinoamérica que más deuda han contraí­do con las entidades píºblicas chinas ascienden a más de US$133.000 millones.

Para ponerlo en perspectiva: es una cifra que supera al PIB de Ecuador.

Casi la mitad de esa cantidad corresponde a Venezuela, que con US$67.200 millones se sitíºa a la cabeza de los paí­ses más endeudados con China. 

Muchos de estos fondos han ido a parar a empresas mixtas formadas por compaí±í­as chinas con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), la fórmula establecida por el gobierno para canalizar la participación extranjera en la industria petrolera venezolana.

"Presta dinero porque lo tiene. En julio de 2016, contaba con las mayores reservas de divisas del mundo: US$3,21 billones", explica en un artí­culo el periodista Daniel Méndez, quien investigó a fondo el asunto y plasmó sus conclusiones en el libro "136: el plan de China en América Latina".

"En su mayor parte, todo este dinero proviene de los suculentos superávits comerciales que el gigante asiático ha acumulado en los íºltimos aí±os, especialmente con Estados Unidos", aí±ade.

Pero, ¿qué busca China con sus inversiones en América Latina?

Los especialistas coinciden en que los préstamos oficiales siempre tienen detrás un elemento estratégico y ayudan a China a ganar influencia polí­tica.

Pekí­n, por su parte, defiende que estos acuerdos benefician a todas las partes y lo cierto es que gobiernos de toda la región se muestran abiertos y buscan inversionesdesde la segunda economí­a del mundo.

Distintos objetivos

En América Latina, los especialistas explican que los objetivos geopolí­ticos de Pekí­n pasan por asegurarse el suministro de recursos y materias primasademás de desarrollar nuevos mercados para sus propias mercancí­as.

Un ejemplo de esto son las inversiones en el sector de las infraestructuras destinadas a mejorar el comercio en las ví­as del océano Pací­fico, lo que abaratarí­a costes para las empresas chinas.

Pero también los numerosos contratos firmados para la explotación conjunta de petróleo o minerí­a en toda la región.

"Ciertamente este flujo de dinero [hacia Latinoamérica] forma parte de la estrategia de internacionalización de China y de expandir su huella en el comercio global, las finanzas o incluso militarmente", explica a BBC Mundo Christoph Trebesch, analista del centro de investigación Kiel Institute for the World Economy, con sede en Alemania.

Préstamos por materias primas

Venezuela personifica uno de las formas de préstamo más caracterí­stica de China:los préstamos ligados a recursos naturales.

En el caso de Caracas, por ejemplo, China permite devolver una parte del crédito directamente a través de la venta de petróleo (a los precios que marque el mercado en ese momento).

"Estos son los llamados loans-for-oil o préstamos por petróleo. A China le sirven para asegurar el suministro de recursos naturales y garantizarse de alguna forma el pago en caso de crisis económica", apunta Méndez a BBC Mundo. 

Esta es una fórmula que han usado muchos otros paí­ses en los íºltimos aí±os en sus acuerdos internacionales. 

Segíºn los registros del centro de estudios Diálogo Interamericano, con sede en Washington, el China Development Bank destinó en septiembre de 2018 unos US$5.000 millones para desarrollos en el sector del petróleo venezolano.

Con esa cantidad, el total prestado al paí­s latinoamericano asciende a US$67.200 millones.

Brasil, con US$28.900 millones en préstamos desde la segunda economí­a del mundo, y Ecuador, con US$18.400 millones, se sitíºan por detrás de Venezuela. 

Les siguen Argentina, con préstamos por valor de US$16.900 millones, y Boliviacon US$2.500 millones. 

En estos dos íºltimos paí­ses, junto con Ecuador, los créditos suelen estar ligados a exportaciones chinas o a la construcción de obras de infraestructura por empresas chinas.

"China te presta el dinero, pero a cambio de que compres materiales a empresas chinas (maquinaria, satélites, trenes, equipos de telecomunicaciones…) o de que determinadas obras de infraestructuras las realicen empresas chinas (presas, carreteras, tíºneles, lí­neas de tren, centrales nucleares)", explica Méndez.

Es otro formato de préstamos usado por el gigante asiático.

Pese a que Venezuela destaca en términos de cifras, para el Diálogo Interamericano hay un paí­s de Latinoamérica que sobresale ahora.

"Tomando en cuenta exclusivamente el níºmero de proyectos individuales que están siendo desarrollados en la región, Bolivia luce como el destino principalpara los inversores chinos. Desde 2013, las compaí±í­as chinas se han adentrado en más de veinte proyectos de carreteras y puentes en Bolivia", destaca el centro de estudios.

Implicaciones 

Los masivos flujos de capital de China hacia Latinoamérica tienen implicaciones importantes para la sostenibilidad de la deuda en los paí­ses receptores, explican los analistas del Kiel Institute.

En un informe, recuerdan lo que supuso estos flujos de capital en el pasado.

"Los flujos de préstamos chinos de 2008 a 2015 comparten similitudes con el ciclo de préstamos de la década de 1970, que no terminó felizmente una vez que los precios de las materias primas, los ingresos por exportaciones y el crecimiento económico se desplomaron en muchos de los paí­ses que se habí­an endeudado".

"Después de 1982, docenas de bonos soberanos cayeron en suspensión de pagos [default], lo que resultó en una "década perdida" en América Latina y en otros lugares", afirman.

Pero las preocupaciones no solo se limitan a la sostenibilidad de las cuentas de un paí­s y su credibilidad internacional; abarcan temas sociales, ambientales y de gobierno.

"La inversión china en la región no está exenta de riesgos. Estas preocupaciones han afectado a los proyectos de infraestructura de China en Latinoamérica, generando impedimentos tanto institucionales como píºblicos en la finalización", explica la consultora Marsh.

Como ejemplo, cita la construcción de una represa hidroeléctrica en Santa Cruz, Argentina, que comenzó sin una evaluación de impacto ambiental y provocó que la Corte Suprema acabara frenando el proyecto.

O los planes de la refinerí­a de petróleo de Sinopec en Moí­n, Costa Rica, que se enfrentaron a obstáculos institucionales similares; o el proyecto hidroeléctrico Rositas en Bolivia, que no consiguió involucrar a las comunidades locales y está en suspenso desde hace tiempo.

Balance 

No obstante, desde fuera y dentro de la región también hay voces que consideran que los créditos de China ayudaron a desarrollar muchos proyectos y afirman que el efecto fue, en general, positivo.

"Es cierto que algunas [compaí±í­as chinas] han cometido errores y tienen sus fallos (...) Pero están aprendiendo y sus operaciones están mejorando... No es justo ignorar el lado positivo de todo ello", consideró Shoujun Cui, director del centro de investigación de estudios latinoamericanos de la Universidad Renmin de Pekí­n, en un reportaje del South China Morning Post.

Una de las ventajas de China como inversor respecto a otros paí­ses -subrayaron Cui y otros expertos al diario- es que Pekí­n "no interfiere en la polí­tica interna ni trata de controlar la economí­a local".

"China, al no imponer recetas polí­ticas en sus tratos comerciales y financieros, brinda a sus socios latinoamericanos un espacio polí­tico para avanzar en sus propias recetas económicas y polí­ticas", coincidió Alexander Main, director en Centro de Investigaciones Económicas y Polí­ticas de Washington.

Es una colaboración menos agresiva que, por ejemplo, la de Estados Unidos.

Así­ y todo, pese a que los créditos de China a América Latina han crecido ampliamente en los íºltimos aí±os, esa ayuda financiera tiene luces y sombras.